Desde el momento que hablamos de varices, o varicosidades estéticas, hay que recalcar que no tienen importancia clínica relevante y por lo tanto el principal motivo para tratarlas es básicamente estético. Otro apartado sería el que afecta a troncos venosos más importantes pero no es el caso que nos afecta.
Dependiendo del calibre del vaso a tratar y su localización, puede estar más indicado uno u otro tratamiento. En la mayoría de los casos comenzamos con esclerosis química, ya que es un procedimiento menos molesto que el láser, con mejor efectividad y más económico.
Consiste en inyectar en el interior del vaso a tratar una sustancia química que provoca la irritación de la pared interna de la vena y una posterior fibrosis. Todos los tratamientos de varices persiguen un mismo objetivo : inutilizar una vena incompetente que por sí misma ya provoca una sobrecarga de las accesorias.
La sesión dura entre 20 y 30 minutos y el intervalo entre sesiones es de 1 mes aproximadamente ( siempre que se vaya a tratar la misma zona ) ya que el aclaramiento se va produciendo a lo largo de las siguientes semanas. Al principio pueden quedar pequeños hematomas que tras la aplicación de cremas recuperadoras van desapareciendo progresivamente. En las primeras 48 horas colocamos un apósito que no condiciona las actividades diarias habituales.
El resultado estético final viene condicionado muchas veces por la antigüedad de la vena a tratar por lo que no es conveniente esperar a que por si mismas vayan provocando ligeros tatuajes por hemosiderina.
El número de sesiones varía dependiendo de la cantidad de varicosidades a tratar y es el propio paciente el que decide hasta donde quiere llegar, ya que desde la primera debe notar mejoría y continuará en la medida en que aprecie buen resultado.