Ya han pasado los tiempos en los que se prescribían dietas muy restrictivas y difíciles de cumplir. Salvo casos muy concretos en los que hay patologías asociadas o en sobrepesos refractarios, la gran mayoría de los pacientes pueden adelgazar a un ritmo adecuado sin tener que pasar hambre.
Hay que insistir en que el principal objetivo de la dieta será siempre conseguir una modificación de ciertos hábitos que, como consecuencia, vendrán acompañados de una pérdida de peso. En cada caso habrá que buscar el nivel de dieta lo más variado posible y lo menos restrictivo, que permita ir reduciendo el peso en un primer momento y mantenerlo en un segundo tiempo.
El gran problema que nos vamos encontrando, cada vez más a menudo, es una dieta poco variada, con una ingesta elevada de alimentos hipercalóricos y un gasto energético más pobre por las comodidades cotidianas, falta de tiempo, etc.
Se puede conseguir una mayor reducción del porcentaje de grasa corporal con pérdidas de peso no muy rápidas, más aún si se acompaña la dieta de tratamientos complementarios como la mesoterapia, Lpg o Ultrashape, pero no son imprescindibles para adelgazar.
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