Telangiectasias y Venitas

Otra de las consecuencias del paso de los años es la perdida de elasticidad de la pared de las pequeñas venas faciales con su consiguiente engrosamiento. En ocasiones aparecen desde edades tempranas motivadas por una predisposición personal o por alteraciones como la rosácea que también se deben tratar. La terapia lumínica con láser y / o luz pulsada es la más adecuada. En muchos casos se utilizan las dos en una misma sesión para distintas zonas de la cara.

Técnicas empleadas:

Cuando las pequeñas venas son un poco más marcadas y están aisladas lo preferimos a la luz pulsada porque consigue una resolución más rápida. Es conveniente tratarlas cuando todavía no tienen un calibre grande porque de esa manera, en muchos casos, se resuelven en una o dos sesiones sin dejar ninguna marca.

 

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Siempre que queremos tratar una cuperosis difusa extendida pero sin capilares muy marcados, o en zonas localizadas en las que un laser de Nd-Yag pueda tener una peor recuperación como en alas nasales.

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