Cuello y Escote

Son dos zonas muy diferenciadas. Hoy en día el escote tiene muy buen pronóstico de tratamiento. Lo más complicado son las arrugas verticales posturales en las que lo más importante es el tratamiento preventivo mediante prendas especiales a la hora de acostarse, pero se pueden disminuir con alguna de estas técnicas.  En el cuello es fundamental comenzar los tratamientos en edades tempranas con inductores de colágeno que consiguen ralentizar mucho su deterioro con técnicas sencillas. Si es descolgamiento es severo, sólo queda la opción de un tratamiento quirúrgico salvo que el objetivo sea simplemente mejorar la calidad de piel y las arrugas.

Técnicas empleadas:

Tratamiento de elección para las manchas y pequeñas venitas del escote, al que aporta a su vez mayor luminosidad. Sólo en una o dos sesiones se consigue una gran mejoría.

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Cuando lo utilizamos en el cuello, siempre recurrimos a hialurónicos no reticulados y de baja concentración para evitar que queden pequeñas pápulas como sucedía en algunos casos con otros más densos. Al ser generalmente una piel fina, obliga a pautar sesiones de menor cantidad pero en mayor número. En esta zona la probabilidad de hematomas que se resuelven en unos pocos días es mayor, por lo que lo recomendamos evitar la época de verano.

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Son una muy buena indicación para el cuello, en el que suele haber un componente alto de desvitalización. No sirve para las arrugas posturales "collar de Venus" pero sí mejora el aspecto envejecido, sobre todo de las zonas centrales. De todas formas, en una misma sesión se trata cuello, escote y cara para optimizar el resultado.

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 Una vez perfeccionada la técnica inicial y la combinación de hilos utilizados, son la opción más válida para el tratamiento del descolgamiento del tercio inferior de la cara, cuello y papada

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